El pedido de amistad de un compañero de trabajo incomoda a quien busca separar su vida profesional y personal. Cómo negarlo sin herir susceptibilidades.
"¿Puedo ser tu amigo?" es una pregunta que podría funcionar a los niños para romper el hielo, pero no es algo que se oiga mucho entre adultos, al menos no hasta la irrupción de Facebook.
En la popular red social, los pedidos de amistad son algo usual, y con ellos, muchas veces llega también la incomodidad de no saber cómo decir que no a quien envió la solicitud.
Muchos no les dan importancia a las peticiones de amistad si se trata de una persona que conocieron, por ejemplo, en una fiesta. Pero éstas se pueden convertir en un gran dolor de cabeza cuando se trata de compañeros de trabajo.
La empresa SDL Tridion ha publicado un estudio de los elementos en el diseño de las páginas web que más repelen a los usuarios, y las ventanas pop-up son las más denostadas.
El 78 por ciento de los encuestados dijo que este tipo de publicidad era de lo más frustrante y se quejaron de que los anuncios aparecen en los momentos más inapropiados y son difíciles de cerrar.
SDL llama a este diseño la “web bimbo” un tipo de página en el que se busca lo atractivo pero se descuida el contenido. Al parecer, las páginas que no llevan a ningún sitio terminan enfadando a los internautas, que no vuelven a visitarlas nunca más.
Los niños siguen siendo el sector más vulnerables frente a un medio que parece inofensivo desde el otro lado de la pantalla, pero que puede causar grandes trastornos.
Desde siempre se les ha aconsejado a los niños que no diesen ningún tipo de información privada por Internet, pero parece que no es la mejor advertencia, o por lo menos no la única.
Un estudio publicado en los Archivos de Medicina Pediátrica y Adolescente parece no haber encontrado ninguna relación entre compartir información privada por Internet y que el menor sea objetivo de abusos.
Sin embargo hay otras conductas que si están relacionadas, como la de hablar de sexo con otra persona, o humillar a alguien.